Hay Peligro Cuando Ignoramos La Alarma de Nuestra Conciencia

Estudiar:

Números 22:21-30, 1 Samuel 15:1-23, 1 Timoteo 1:18-19, 1 Pedro 3:16, 2 Pedro 2:16

Objetivo:

Subordinar nuestra conciencia a la voluntad del Espíritu Santo.

Tópicos:

  1. El obstinado está consciente de su obstinación
  2. El fracaso de Sanson
  3. El Peligro de no prestar atención a la alarma de la conciencia
  4. Conclusión

   El Nuevo Diccionario ilustrado de la Biblia, define el término consciencia de la manera siguiente:  “facultad común a todos los hombres que nos permite discernir entre el bien y el mal y nos impulsa a escoger entre los dos.  “Por otra parte, el PEQUEÑO LAROUSSE, lo define como: “el conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, de sus estados, de sus actos y de las cosas.”

   La Biblia nos enseña, que Dios ha dado a todo hombre una conciencia para que por ella podamos distinguir entre lo bueno y lo malo.  Alguien dijo que la conciencia es como un sistema de radar destinado a enviar advertencias cuando ciertas conductas o decisiones pudieran ser perjudiciales.  Esto hace posible que la persona pueda distinguir entre lo malo y lo bueno, especialmente entre lo relacionado con su vida. Si ignoramos nuestra conciencia lo hacemos a nuestro propio riesgo.  En el creyente, la conciencia es una herramienta del Espíritu Santo. El la programa con los principios de la Palabra de Dios y la agudiza para que responda con rapidez. Aun así, el único propósito de este radar es enviar una señal.  Lo que suceda después es cosa nuestra. O bien ignoramos la advertencia, o bien nos detenemos para escuchar lo que Espíritu Santo quiera decirnos sobre la situación que atravesamos. El Espíritu Santo revela la voluntad de Dios y nos recuerda sus principios para que podamos tomar una decisión acertada gracias a esta alarma en nuestra conciencia.   

  1. El obstinado está consciente de su obstinación (Números 22:21-32, 1 Samuel 15:8-11)

   Tanto Balaam como Saúl, ambos estaban conscientes de su obstinación, pero aun así persistieron en ella, provocando el descontento de Dios.

     2. El fracaso de Sanson. (Jueces 16:18-21)

    Por su mala decisión de desobedecer a Dios, no prestando atención a sus voz, fue confinado a realizar la humillante tarea de un esclavo y a efectuar trabajo de mujer; además fue el hazme reír de sus enemigos.

    3. El peligro de no prestar atención a la alarma de su conciencia. (1 Timoteo 1:19-20)

    Tanto Himeneo como Alejandro, habian rechazado la guía de Dios, no prestaron atención a la alarma de sus conciencias y el resultado fue el naufragio de su fe.  No se nos dice como naufragaron en la fe, aunque la enseñanza falsa de Himeneo se describe en 2 Timoteo 2:17-18. El apóstol Pablo dice que los entregó a Satanás.  Esta expresión trataba de una disciplina extrema que excluia a tales personas de la ayuda y comunión de la iglesia.

      4. Conclusión

     Una expresión bien popular con respecto a la conciencia dice lo siguiente:  “Haga lo que le dicte su conciencia.” Esta expresión popular parece lógica, ya que, nuestra conciencia está hecha para ayudarnos a discernir el bien del mal.  Pero ¡ojo con esto!, no se puede confiar siempre en este radar interno como guía; ese es el caso de los que no tienen al Espíritu Santo, para que les revele la verdad y les guíe a tomar decisiones atinadas.  Cuando en el radar aparece algo que habla de desobediencia a Dios, tenemos que rechazar lo que pensamos hacer. Si no, este mecanismo de detención se deteriorara y no funcionara bien. Si seguimos ignorando la alarma, al final no sonará más y llegaremos a lo que se conoce como “conciencia cauterizada”.   ¡Que Dios nos ayude!

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