Amar a todos; aun a nuestros enemigos

Estudiar:

Mateo 5: 43-47, Romanos 12:10, Romanos 12: 20, 1 Corintios 10:24, 1 Corintios 13, Filipenses 2:3, 1 Pedro 3:8-12

Objetivo:

Con la ayuda de Dios, ejercitarnos en el amor aun hacia los que no nos aman.

Asuntos a tratar:                         

  1. Una actitud de amor es mejor que un sermón
  2. Preferir a nuestro prójimo
  3. Beneficios de preferir a los demás
  4. Conclusión

    La interpretación judía de aborrecer a sus enemigos no tuvo cabida en las enseñanzas de Jesús, pues el Señor no la justificó, porque una de las áreas en la que el cristiano demuestra integridad personal en su conducta es en el cumplimiento de la demanda del Señor, de amar a todos, aun a los enemigos. Para los judíos era una demanda muy seria. En ninguna parte de la Escritura se les requería explícitamente odiar a los enemigos. El mandamiento de Levítico 19:18 decía “Amarás a tu prójimo como a ti mismo“. Todo el contexto del mandamiento se relacionaba con el trato que debían darse los israelitas entre sí. Esta manera de amar al prójimo se interpretaba como la obligación que tenía un judío de amar solamente a sus hermanos judíos, y los que no eran judíos se consideraban enemigos, por tal razón debían ser odiados y no amados. Pero el Señor va mucho más allá de las interpretaciones y prácticas judías o de cualquier época y cultura.  Ahora manda a sus discípulos a amar y orar por aquellos que se consideren sus enemigos por cualquier razón. Nuestro Padre celestial nos da el más claro ejemplo proveyendo al hombre sin distinción ninguna las dos fuentes principales para su sobrevivencia: el sol y la lluvia.

1. Una actitud de amor es mejor que un sermón. (Romanos 12 :20)

    Don Bosco II, célebre sacerdote del siglo pasado, entre varias frase que dejó escritas dijo la siguiente: “se atrapan más moscas con una cucharadita de miel que con todo un barril de vinagre”. ¿Se entiende bien la moraleja de esta expresión? , por supuesto que sí. Aunque el sermón sea hermoso y suave, con la actitud de amor, se obtiene más ya que el amor debe ser práctico y no solo teórico. El apóstol Pablo nos llama a la práctica del amor para con nuestros enemigos, debemos darle de comer si tienen hambre y de beber si tienen sed, porque esta actitud, puede darle vergüenza y cambiar el odio por el amor.

2. Preferir a nuestro Prójimo. (Romanos 12 :10)

Entendemos que hay tanto egoísmo en el mundo, porque se requiere madurez para preferir a los demás antes que así mismo.  En los capítulos 12 al 14 de la carta a los Romanos, Pablo trata temas relacionados con la ética cristiana. Uno de ellos es el de las diferentes expresiones de amor hacia el prójimo. “En cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros“, es decir, poner los intereses de los demás por encima de los de uno mismo. Aunque aquí parece referirse a la práctica dentro de la comunidad de la fe, entendemos que también es aplicable a todas las personas, pues el mismo apóstol nos dice lo siguiente: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe“. (Gálatas 6: 10)

3. Beneficios de preferir a los demás. (Filipenses 2:3 , 1 Corintios 10:24)

     En una sociedad como la nuestra es común que se luche por conseguir una meta; aunque haya que pasarse sobre otro. Pero hay una bendición especial para los que con toda sinceridad ponen los intereses de los demás por encima de los suyos, esto es algo que podemos practicar en nuestra vida diaria dentro y fuera de la comunidad cristiana. Pablo nos recomienda lo siguiente: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo o sea a no buscar nuestra propia comodidad o bienestar.”

4. Conclusión

    El amar solamente a los amigos o a los que creemos que son dignos de nuestro amor, nos coloca en la misma posición de los que no conocen al Señor. Para los judíos los enemigos estaban representados en los publicanos (cobradores de impuestos) y en los gentiles (todos los que no eran judíos). Pero Jesús puso las cosas en orden  enseñando que todos somos iguales. Por otra parte recordemos las palabras del apóstol Juan: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Entendemos que es difícil amar a aquellos que nos causan problemas y que nos ultrajan, pero con la ayuda de Dios podemos amarlos. “Todo lo podemos en Cristo…” ¡Qué Dios nos ayude!

 

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