El Verdadero Arrepentimiento

Estudiar:  2 Samuel 11 y 12, Salmo 51

Objetivo:  Entender que Dios no desprecia a un corazón que se humilla.

Tópicos:

  • La insensatez de ocultar el pecado
  • La confesión del pecado
  • Efectos del verdadero arrepentimiento
  • Conclusión

    El Salmo 51 nos muestra las características de un verdadero arrepentimiento, en el cual el salmista después de haber sido confrontado por el profeta Natán, se refugió en Dios confesando su pecado. David actuó diferente a otros reyes que aferrados a sus poderes  en lugar de arrepentirse, resistían a los profetas, los torturaban y los enviaban a las cárceles, porque estos les señalaban sus pecados. Otros reyes hacían uso de sus propios profetas para que estos les profetizaran las cosas que ellos querían oír; por supuesto eran profetas falsos.

    David siendo rey de Israel reconocía que Dios es rey de reyes y Señor de señores, también era un fiel adorador del Señor, razón  por la cual no se rebeló cuando fue confrontado por el profeta, sino que se humillo ante Dios y confeso su pecado con dolor en su corazón. Realmente el verdadero arrepentimiento consiste en un pesar por el pecado cometido, confesarlo, y lo más importante, volverse a Dios lo que implica un verdadero cambio.

La insensatez de ocultar el pecado  (2 Samuel 12: 1-12)

    David pensó que su pecado iba a quedar oculto y que quedaría en la impunidad, pero olvidó que delante de la presencia de Dios están todos nuestros actos, y que tarde o temprano estos saldrán a la luz, y que la justicia de Dios  será manifiesta.

La confesión del pecado  (Salmos 51: 1 – 11)

    En este pasaje podemos ver lo que es un verdadero arrepentimiento, aquí el salmista derrama su alma  y manifiesta su dolor y tristeza por haber ofendido  al Señor, pero también reconoce la misericordia de Dios, y sabía que la única salida  era el arrepentimiento.

Efectos del verdadero arrepentimiento (Salmos 51:12-17)

    Cuando le fallamos a Dios entramos  en angustia porque hemos contristado  al Espíritu Santo ofendiéndolo con nuestras actitudes. El único remedio para el pecado es el verdadero arrepentimiento, por tal razón, David clamaba a Dios: “¡Vuélveme el gozo de la salvación…!” (v. 12). El apóstol Pedro en su discurso en el pórtico de Salomón dijo a la multitud: “arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia de Dios tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19). La confesión y el arrepentimiento traen salud  espiritual y también física, pues hay pecados que ocasionan enfermedades físicas, en cambio el arrepentimiento produce gozo y paz  porque se restablece nuestra comunión con Dios. Mientras que el arrepentimiento causa gozo, el pecado sin confesión y sin arrepentimiento causa tristeza, amargura y dolor en nuestras vidas y en nuestra familia.

Conclusión

La historia del horrendo pecado de David debe servirnos de manifiesto para seguir las enseñanzas del Señor Jesucristo tocante a mantenernos velando y orando para no caer en tentación. Entendemos que el pecado de David comenzó en el ocio y descuido de su rol como rey, igualmente pasaría con los creyentes que descuidan su rol como seguidores de Cristo, ya que, estamos llamados a mantenernos con todo fervor sirviendo al Señor. Todos estamos propensos a fallar si nos descuidamos, pero lo importante es volvernos a levantar por medio de nuestra humillación ante Dios. El apóstol Juan nos dice: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. (1Juan 1:9) ¡Qué Dios nos ayude!

Scroll to Top