La Necesidad de Vivir por Fe

Estudiar:

Números 14:12, Isaías 41:10, Habacuc 2:4, Mateo 6:25-34, Romanos 1:17, Filipenses 4:6, Hebreos 11

Objetivo:

“Reconocer que ahora más que nunca necesitamos vivir por fe.”

Asuntos

  • Dios tiene cuidado de sus hijos
  • El justo vivirá por fe
  • Dios no se agrada de que vivamos ansiosos

Hace algunos años, muchos creyentes no entendían el significado de vivir por la fe. Pensaban que vivir por la fe era desvincularse por completo de sus obligaciones seculares por ejemplo: trabajar para obtener el sustento de ellos y su familia, no cuidar de su salud, no interesarse por la superación intelectual o educacional de los hijos, vivir descuidado, etc.etc. La errónea interpretación de la Palabra de Dios ocasionó muchos males a las familias cristianas en aquellos tiempos, porque si los padres no se preocupaban por trabajar para sustentar a su familia, no podían suplir sus necesidades básicas. Esto ocasionaba ansiedad y descontento en las familias. Los hijos de Dios estamos llamados a vivir por la fe, pero haciendo lo correcto, pues una cosa es que padezcamos haciendo las cosas que tenemos que hacer y otra cosa es que nos volvamos holgazanes tergiversando la Palabra de Dios. El mismo que nos exhorta a vivir por fe, es el mismo que dijo :”el que no trabaje que tampoco coma”(2 Tesalonicense  3:10)

Dios tiene cuidado de sus hijos. (Isaías 4:1:10)

Debemos confiar en que Dios tiene sumo cuidado de sus hijos. El versículo citado contiene dos palabras muy importantes para nosotros, estas palabras son: “te esfuerzo y siempre”. Entiendo que si Dios nos esfuerza es porque hacemos algo, y Dios agrega lo que nos hace falta. La palabra “Siempre”, implica que Dios no nos descuida en ningún momento solo tenemos que confiar.

El justo vivirá por fe  Habacuc 2:4, Romanos 1:17

El justo gozará de liberación y abundancia de vida por su fidelidad a Dios. Una persona que tiene fe es aquella que confía y que es digna de confianza.

Dios no se agrada de que vivamos ansiosos. (Mateo 6:25-34)

Sabemos que el sistema en que vivimos ejerce gran influencia sobre la humanidad, y que la iglesia de Cristo no está exenta de ser afectada por el, pero lo importante es que los creyentes contamos con las herramientas necesarias para no dejarnos arrastrar por las fuerzas del mal. Fuera bueno que siguiéramos el consejo del apóstol Pablo en (Rom. 12:2)

Conclusión:

Uno de los pecados más censurados por Dios entre otros, ha sido la incredulidad de su pueblo. La Biblia nos narra varias escenas en las cuales la ira de Dios fue derramada sobre Israel, por el pecado de la incredulidad. Dios siempre cuidó de su pueblo supliendo en todo momento sus necesidades, librándolo de sus enemigos y de todas las malezas del desierto. Dios es fiel a todas sus promesas, por lo tanto los hijos de Dios, debemos aprender a confiar en nuestro padre celestial y a no provocarlo a ira con nuestra incredulidad y con nuestra ansiedad. Dios está con nosotros! y si él es con nosotros, ¿quién contra nosotros?. Ahora más que nunca, es apremiante que aprendamos a vivir por fe. ¡Qué Dios nos ayude!

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