Si queremos ser libres de conflictos internos, Dejemos de señalar culpables

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Génesis 3: 8-13, 2 Samuel 12: 1-9, Lucas 15: 25- 30

Objetivo:

“Reconocer nuestras faltas, sin buscar culpables.”

Tópicos

  1. Irresponsabilidad de nuestros primeros padres
  2. David encubre su pecado y luego condena el pecado de otra persona
  3. En la parábola del hijo pródigo, el hermano mayor culpa a su hermano

 

Los Seres humanos Somos muy dados a señalar un culpable para justificar nuestros errores, pues muchas veces somos irresponsables de nuestras faltas y comenzamos a buscar un chivo expiatorio (como dice un dicho).

Siempre queremos quedar bien y no cargar con nuestra responsabilidad. Tal actitud no corresponde a un verdadero hijo de Dios, sino más bien a un descuidado de su función. También, es muy común ver como culpables a los que difieren de nosotros en un conflicto o los que tienen posiciones diferentes a las nuestras , pero es importante que entendanos, que el culpar a los demás que contienden con nosotros o que tengan diferentes posiciones a las nuestras, nunca resolverá el conflicto, antes bien, seguiremos presos de resquemor, amargura y disgusto, cosas que nos alejan de la presencia de Dios. La Biblia nos dice:”. No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgas, seréis juzgados. (Mateo 7:1-2)

Irresponsabilidad de nuestros primeros padres (Génesis 3:8-13)

Este pasaje nos muestra la irresponsabilidad tanto del hombre como de la mujer en su desobediencia a Dios. Adán culpó a Eva por su pecado tratando de justificarse al señalar a la mujer como culpable. Igualmente la mujer hizo lo mismo señalando a la serpiente, y la serpiente ¿a quién señaló? ¿le pareció más responsable?

David encubre su pecado y luego condena el pecado de otra persona (2 Samuel 12:1-9)

Con mucha frecuencia nos prestamos ligeramente para señalar pecados y faltas de las demás personas, sin confesar y resolver nuestros pecados encubiertos. Este fue el Caso de David, encubrió su pecado hasta que fue confrontado por el profeta Natán.

En la parábola del Hijo Pródigo, el hermano mayor al parecerse quedó cautivo de su conflicto interno por estar culpando a su hermano (Lucas 15:25-30)

En la práctica de estar señalando las faltas ajenas para emitir juicio, los únicos perjudicados Somos nosotros, pues tomamos atribuciones de jueces las cuales no nos corresponden. Jesús enseñó muy claro con respecto a este asunto de estar señalando y culpando a los demás: “¿Por qué miras la paja que está el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Mateo 7:3). De la misma manera tendemos a culpar a otros en conflictos en los cuales también tenemos responsabilidad, pues siempre buscamos un culpable para escudarnos y tratar de quedar bien en el conflicto. Igualmente ocurre cuando alguien tiene una posición diferente a la nuestra, tendemos a verlo como un adversario por el solo hecho de pensar diferente. La Biblia nos enseña cómo convivir e interactuar con los demás, para que seamos creyentes maduros y sensatos.

¡Qué Dios nos ayude!

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