Sigamos los Buenos Ejemplos

Estudiar:

La tercera epístola del apóstol Juan.

Objetivo:

Desechar las malas actitudes de algunos creyentes.

Tópicos:

  1.  El saludo al destinatario
  2.  La influencia de Gayo, su generosidad y su vida privada
  3.  Ambición egoísta de Diotrefes
  4.  La alabanza a Demetrio
  5.  Conclusión

Hemos tomado como objeto de estudio para este día la 3ra carta universal del apóstol Juan escrita alrededor del año 90 d.C. Esta carta es de carácter muy personal, pues es dirigida a un siervo de Dios muy amado llamado Gayo, reconocido por su rectitud y hospitalidad.  Probablemente fue un convertido por la ministración del apóstol Juan. Gayo era un laico prudente y de buena reputación que vivía en alguna ciudad cerca de Éfeso. La carta centra la atención en un problema eclesiástico concerniente a maestros y obreros de Dios que visitaban la iglesia. Gayo les había dado hospitalidad, mientras que Diótrefes, un autonombrado líder autoritario en unas de las iglesias, había rehusado recibirles. Juan muestra su autoridad apostólica en el reproche que hace a Diotrefes. Es probable que la carta fuese entregada a Diótrefes por mano de Demetrio, quien posiblemente había sido uno de los maestros afectados después de haber sido recomendado a Gayo por Juan.

1.  Saludo al destinatario (v. 1)

La identificación del apóstol como anciano implica su obispado y su oficio de supervisión también descrito en el N.T. como anciano (Tito 1:5-7).

2.  La influencia de Gayo, su generosidad y su vida privada (vs.2-8)

El apóstol manifiesta regocijo por el testimonio que los hermanos visitantes dieron de la persona de Gayo. El había prestado ayuda no solo a los hermanos ya bien conocidos, sino también a los forasteros desconocidos, lo cual es más difícil de poner en práctica y por consiguiente es una forma de hospitalidad más digna de alabanza. Evangelistas y maestros dependían de hombres como Gayo para su sustento.

3.  La denuncia contra Diotrefes y su ambición egoísta (9:11)

La actitud de Diotrefes fue bien conocida, pues su temperamento estaba lleno de orgullo y ambición. Es malo no hacer el bien, pero es peor aún estorbar a los que lo hacen. Esa era la actitud de Diótrefes, no mostraba amor hacia sus hermanos necesitados, pero cuando algunos de los hermanos querían cooperar con los visitantes, él se oponía.

4.  La alabanza de Demetrio (12)

El buen testimonio del cristiano hermosea y avanza la Obra de Dios. Todos daban testimonio de Demetrio, era un varón prudente que al parecer sabía la situación de la iglesia, pero actuó con sabiduría. Un buen testimonio de las iglesias es mejor que la honra mundana. Debemos estar preparados para darles nuestros testimonios a nuestros hermanos y a los que no conocen a Cristo. Esto permite la extensión del reino y el bienestar de la iglesia de Cristo.

5.  Conclusión

En esta carta breve y personal del apóstol Juan, se destacan dos personajes los cuales son

dignos de ser imitados por todos los creyentes: Gayo y Demetrio. También, vemos las actitudes de de un tercero, las cuales debemos rechazar ya que no corresponden a las de un verdadero hijo de Dios. Este es tipo de aquellos líderes en la iglesia a los cuales bien podemos llamar autoritarios, entiéndase bien su significado. Este mal hermano es similar a muchos que podemos ver en nuestros días, quienes parecen que están confundidos con lo que significa estar a los pies de Cristo. Notemos que Diótrefes no solo dejaba de servir, sino que también era estorbo a quienes querían hacerlo, pues se tomaba atribuciones de los líderes superiores que no le competían a el. Este tipo de comportamiento en un líder es considerado anti-cristiano, anti ético y anti-social.

Líderes semejantes a Diotrefes deben ser sometidos a reglas disciplinarias, pues no hacemos bien si los dejamos porque representan mal el liderazgo en la iglesia y en cualquiera otra institución.  Un líder es subalterno a los líderes superiores, o sea, no toma atribuciones que no competan a su liderazgo. Un buen líder sirve a todos, buenos y malos, y mayormente a los de la familia de la fe. Sigamos el ejemplo de Gayo y de Demetrio. ¡Que Dios nos ayude!

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