La Madurez del Cristiano

La madurez del Cristiano

Estudiar:

Salmos 51, Lucas 22:39, 1 Corintios 9:24, Santiago 1:23-25

Objetivo:

Examinar nuestro nivel de entrega a Dios.

Tópicos

  1.  La Analogía del atleta
  2.  Una actitud real de entrega o Establecer tiempo de oración
  3.  Entrar a la presencia de Dios con actitudes correctas
  4.  Congregarse (No ser un llanero solitario)
  5.  Conclusión

La palabra madurez aplicada a los seres humanos implica sensatez, buen juicio o prudencia. Todo ser humano normal pasa por diferentes etapas de su desarrollo en la vida, una de estas es la adultez, la cual se caracteriza por cambios físicos, psíquicos, emocionales e intelectuales diferentes a las anteriores etapas. De igual manera en todo creyente en Cristo, se pueden evidenciar estas etapas de desarrollo en su fe.

La madurez cristiana lleva implícito cierto equilibrio (templanza) y estabilidad. Estas virtudes como todas las demás se cultivan, se alimentan, desarrollan y crecen. De la misma manera que la salud física depende de una buena alimentación, ejercicios físicos y hábitos sanos, también la vida espiritual crece y se fundamenta hasta llegar al estado de madurez, mediante una buena alimentación y ejercicios espirituales.

1.  La analogía del atleta (1 Corintios 9:24)

¿No sabías que los que corren en estadio todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Pongámonos a pensar en los requisitos para ser un buen atleta; buen estado físico, hacer ejercicios y tener una dieta rigurosa. Nosotros cuando llegamos al camino de Dios somos igual que un atleta y nuestro entrenador:  Jesucristo. Ahora bien quizás has llegado al punto en el que te preguntas; ¿Cómo llegar a ser un Cristiano maduro? Para ser un cristiano maduro necesitarás cultivar:

2.  Una actitud real de entrega (Salmos 51)

Imagínate que leyera un método que contenga reglas para ser un cristiano maduro:  Ayunos regulares, orar, tiempo para leer la Biblia etc. Aunque estas cosas son esenciales, si no hay una verdadera entrega, un corazón quebrantado, una decisión interna, de querer ser como Jesús, estas cosas en sí misma no tendrán el efecto que se desea. “Porque no quieres sacrificios que yo te daría; no quieres holocaustos. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, Oh Dios!! (Salmo 51:16-17). ¿Quieres ser un cristiano maduro, tener fundamento en Dios y no ser llevado por las circunstancias? ¡Examina tu nivel de entrega a Dios y asegúrate que sea una entrega total!

3.  Establece tiempo de Oración

Jesús siendo Dios nos dio ejemplo a seguir manteniendo comunión con su Padre: “Y saliendo se fue, como Solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación, Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró”.

4.  Entrar a su presencia con actitudes correctas (Salmos 19:18)

Reverencia: no podemos estar apresurados al entrar en la presencia de Dios, el tiempo con Dios no es como las comidas rápidas, necesitarás tiempo para preparar tu corazón.

Búsqueda de revelación: revelación es ver las cosas como Dios las ve, tener la perspectiva de Dios es algo esencial para desarrollar una vida cristiana madura. El salmista dice: “Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley”. Es a través de la revelación que Dios nos muestra las áreas ocultas de nuestras vidas que necesitan alinearse a su voluntad.

Congregarse: No seas un llanero Solitario (Hechos 2:46)

¿Recuerdas el personaje del llanero solitario? Así no se vive la vida cristiana; los llaneros solitarios no permanecen; Jesús nos enseñó un principio: si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no podría permanecer (Marcos 3:24) Lo mismo se aplica a un cristiano separado del Cuerpo que es la iglesia.

Los cristianos se reúnen con el propósito de adorar a Dios, edificarse mutuamente y tener comunión (koinonia). De esto último (koinonia) hay mucha escasez en estos días. “y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casa, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”.

5.  Conclusión

Si quieres transformarte en un hombre o mujer diferente, necesitarás un espejo, pues el espejo físico nos muestra las cosas que debemos arreglar en nuestro físico. De la misma manera la Biblia es el espejo del cristiano que nos revela todas las cosas que hay en nuestro interior. Si acatamos sus enseñanzas podremos llegar a ser cristianos maduros. Pero para lograrlo es necesario pasar tiempo con la Palabra de Dios y aplicarla a nuestras vidas. “Porqué si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porqué él se considera a sí mismo y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. (Santiago 1:23-25) iOue Dios no ayude!

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