La verdadera prosperidad                  

La verdadera prosperidad

Estudiar:

Deuteronomios 28:1-14, Salmos  1:1-3, 3 Juan  2, Apocalipsis 3:14-18

Objetivo:

Entender cuál es la verdadera prosperidad

Tópicos

  • La prosperidad según el mundo
  • La prosperidad según Dios
  • El órden de Dios: Primero el reino
  • Dios quiere que seamos prosperados
  • Conclusión      

    El tema de hoy, surge como producto de algunas controversias con respecto al mismo: “La prosperidad‘’.  Muchos creyentes han sido confundidos por la aplicación que se le ha dado al término  prosperidad, pues para algunos la prosperidad consiste solamente en la obtención de bienes materiales, superación académica, posición social etc.

    La Biblia nos narra acerca de muchos hombres que fueron grandemente prosperados, entre los cuales podemos mencionar: Abraham, Job, Salomón, David y muchos más, pero también nos enseña acerca de su nivel de fe y obediencia a Dios y a la prioridad que ellos le dieron a Dios en sus vidas. Pero en realidad, ¿en qué consiste la verdadera prosperidad? Esta consiste en el avance, desarrollo y bienes en todos los aspectos, y comienza en la obediencia a Dios y a su Palabra,   Josué 1:8, ¿pero qué pasa con tantas personas ricas de cuna, colmadas de muchos bienes y posiciones elevadas cuyos bienes ocupan el primer lugar en sus vidas? Esta no es la verdadera prosperidad. Para entender lo que es la prosperidad, hay que ver los enfoques aplicados al termino, esto lo veremos a continuación.

La prosperidad según el mundo (Lucas 12 : 15)

    Esta prosperidad está únicamente ligada a la obtención de la riqueza, éxito financiero y bienes materiales. Pero la Biblia nos enseña que si el hombre posee todas estas cosas y no tiene a Dios en primer lugar, de nada le sirve si al fin  pierde su alma.

La prosperidad según Dios (Salmo 1 ,3 Juan 2)

    El primer capítulo de los Salmos describe a un hombre próspero, dejándonos ver sus características, sus deleites, etc. Es tal como dice el salmista, sera como arbol plantado junto a corrientes de las aguas. Este árbol tiene raíces fuertes y profundas que lo alimentan y lo sostienen firme. Por tal razón el salmista comparó al justo como ese árbol que reúne todas esas condiciones de un árbol frondoso. Tal es el creyente que ha hecho de Dios su prioridad.

El órden de Dios: Primero el reino (Mateo 6 : 33)

    “ Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Este es el orden de Dios, pero el hombre sin este conocimiento lo hace a la inversa; aunque no podemos descartar que tal hombre adquiera prosperidad, pero no es la verdadera prosperidad.

Dios quiere que seamos prosperados (Josué 1:8 , 1 Reyes 2:3)

    Dios nos da las pautas a seguir para que seamos bendecidos en todo, pero las mismas van dirigidas hacia la obediencia a la Palabra de Dios. La Biblia nos relata que el éxito de Josué (sucesor de Moisés), descansaba en su obediencia a la ley de Dios. De igual manera, el éxito y todo bienestar para los hijos de Dios está en esa misma dirección:  “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de dia y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Conclusión

    No podemos ignorar, que el adversario siempre ha tratado de tergiversar la Palabra de Dios con el solo proposito de enganar a los cristianos de manera tan sutil, que sus argumentos generalmente van dirigidos hacia nuestras necesidades, deseos y aspiraciones. Si no buscamos a Dios por encima de esas necesidades y deseos, terminaremos siendo presas de los argumentos del enemigo, convirtiéndonos de esta manera en adúlteros de la Palabra de Dios. Esto es fuerte, ¿verdad?

    En la actualidad, el tema de la prosperidad ha desviado a muchos creyentes del verdadero significado, pues tanto el afán como la ansiedad han contribuido a esta situación, porque es vista como el mundo la ve y no según Dios, quien nos quiere prosperar en todas las cosas, Jesús dijo:      “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”  El orden de Dios es primero el reino y luego las añadiduras. ¡Que Dios nos ayude!       

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