Lo dulce y lo amargo de la vida

Estudiar:

Job 1:6-21, Job 42:1-6,Salmo 119:65-72, Romanos 8:28

Objetivo:

Con la ayuda de Dios, adorar en los momentos difíciles de la vida.

Tópicos:

  1.  Lo dulce y lo amargo
  2.  Cómo actuar en los días amargos
  3.  Dios nos enseña por medio de las amarguras
  4.  Conclusión

    Los antiguos mayas de América Central, valoraban el chocolate amargo por sus propiedades medicinales y curativas, y para darle más sabor le agregaban chile. A esta bebida ellos la llamaban “agua amarga,” pero cuando el chocolate fue llevado a España, estos lo preferían dulce. Entonces le agregaron azúcar y miel para extinguir el sabor amargo del chocolate natural. Como el chocolate, los días pueden ser amargos o dulces. También, hemos oído con frecuencia que la medicina menos agradable al paladar es la más eficaz para la enfermedad.

    Un monje francés del siglo xvii llamado hermano Lorenzo, escribió lo siguiente: “si supiéramos cuánto nos ama Dios, estaremos siempre dispuestos a recibir de la mano de Dios lo dulce y lo amargo.” Entendemos que los días amargos tienen su valor, pues estos nos revelan nuestras debilidades y nos ayudan a depender más de Dios. El salmista lo expresó de la manera siguiente: “Bueno es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos”. Dios nunca quiere el mal para sus hijos, pero tenemos que entender que los malos momentos y las dificultades a las cuales llamamos momentos amargos, nos ayudan en nuestra madurez espiritual.

1.  Lo dulce y lo amargo (Salmo 119: 65-72)

    El salmista no nos dice en qué consistió su humillación, pero el haber pasado por ese momento, fue para él, como una instrucción otorgada por el gran instructor. Entendemos, como dice el dicho: “los tropezones nos hacen levantar los pies.” En lo que respecta a la vida espiritual, los momentos difíciles, son imprescindibles para madurar en nuestro caminar con Dios.

2.  Cómo actuar en los días malos (Job 1:19-21)

    Los mensajes anteriores a la noticia de la muerte de sus hijos, Job los había tomado con calma, pero cuando sus hijos murieron, expresó todo su dolor y aun asi,”adoro”. Si aprendemos de Job y de otros hijos de Dios que han pasado por momentos tan difíciles y amargos en la vida, veremos a la postre la gloria de Dios, pues él en su providencia, orquesta todos los acontecimientos de la vida, lo cual incluye el sufrimiento, la tentación y el pecado, con miras a que seamos beneficiados tanto temporal como eterno.

3.  Dios nos enseña por medio de la amargura (Job 42:1-6)

    Nuestro conocimiento de las cosas divinas excede en mucho al que teníamos antes de ser verdaderos hijos de Dios, pues por fin Job decía que comprendía a Dios a quien había visto con los ojos de la fe. Nunca había comprendido de tal manera la grandeza, majestad y soberanía de Dios como en aquel momento. Aunque Job no tenía que arrepentirse de pecado que Satanás le acusara, pero había actuado con presunción y alegaciones de injusticia contra su Señor. Por tanto entendió que tenía que arrepentirse, aborreciendose a sí mismo de tal manera que fue quebrantado ante la presencia de Dios.

4.  Conclusión

    Romanos 8:28, es uno de los pasajes más citado y leído por los creyentes, puesto que contiene una gran enseñanza para nuestro diario vivir, debido a que en el sistema en que vivimos se presentan tantas situaciones de las cuales muchos creyentes creen que por ser hijos de Dios, están exentos de sufrirlas, pero se les olvida que Jesús dijo: “en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.(Juan 16:33). Ahora bien, lo sorprendente para el creyente, es que en esos momentos difíciles o amargos de la vida, los cuales no deseamos nunca, Dios como todo un alfarero, trabaja en nuestras vidas, dándonos el perfil de un verdadero hijo de Dios. ¡Que Dios nos ayude!!   

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