SOMOS MAYORDOMOS, NO DUEÑOS

Estudiar:

Mateo 19:16-26; Lucas 12:42-48; Lucas 16:1-14; 1 Pedro 4:10

Objetivo:

Entender que no somos dueños de nada, sino administradores.

Tópicos:

  1. Somos mayordomos
  2. El dinero, idolo # 1 del mundo
  3. La avaricia y la ansiedad van juntas
  4. Conclusión

La clase de hoy va dirigida con la intención de que entendamos cual sea nuestra posición frente a los bienes y oportunidades que Dios nos permite alcanzar en esta vida. La parábola en Lucas 16: 1, destaca los deberes de los mayordomos, el pecado de emplear lo del dueño en los intereses propios, y lo importante de aprovechar las oportunidades. En el  resto de la parábola Jesús trajo otra enseñanza acerca de la sagacidad haciendo uso de las actitudes malas de un mayordomo, no alabandolo por las mismas, sino alabando la sagacidad de este, pues en realidad no era un buen mayordomo. Un buen mayordomo es aquel siervo de confianza, que cuida e invierte los bienes de su amo. Los cristianos son llamados a ser mayordomos del dinero que Dios nos permite adquirir, pues Dios es el dueño de todo lo que hay en el mundo,  “De jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan” (Salmo 24:1).  Dios nos ha confiado todo lo que tenemos, y tenemos que dar cuentas por la forma en que lo usamos.

1. Somos mayordomos (Lucas 12: 42-48)

Supongamos que somos unos compradores de joyas, nos encontramos con una  perla de inigualable belleza, nos acercamos al vendedor y le preguntamos :

– ¿Cuanto cuesta esta perla? Quiero tenerla.

– Bueno, dirá el vendedor: es muy cara.

– Pero ¿cuánto cuesta ? insistimos.

– Es muy, muy cara.

– ¿Crees que podré comprarla ? Le preguntamos.

– Por supuesto, cualquiera puede adquirirla.

– Entonces, ¿cuánto cuesta?

– Todo cuanto usted tiene – responde el vendedor.

Pensamos unos momentos – Muy bien, estoy decidido, voy a comprarla .

– Perfecto. ¿Cuánto tiene usted? – nos pregunta  el vendedor.

Hagamos cuentas.

– Muy bien. Tengo $ 30,000 en el banco, eso es todo cuanto poseo.

– ¿No tiene ninguna otra cosa?

– Bueno….Tengo unos pesos en el bolsillo.

Nos ponemos a buscar en nuestros bolsillos  – Veamos:

Veinte, cuarenta y cinco …aqui esta todo, cuarenta y cinco dólares.

– Estupendo,  ¿qué más tiene?

– Ya le dije. Nada más.  Eso es todo.

– ¿Donde vives? –  pregunta.

– Pues, en mi casa.  Tengo una casa.

– Entonces, la casa también – nos dice mientras toma nota .

– ¿Quiere decir que tendré que vivir en mi carpa?

– Ajá, con que también una carpa. La carpa también. ¿Que más?

– Pero, si se la doy entonces tendré que dormir en mi carro.

– Asi que tambien tienes auto.

– Bueno, a decir verdad tengo dos.

– Perfecto, ambos carros pasan a ser de mi propiedad. ¿Qué otra cosa?

– Mire, ya tiene  mi dinero, mi casa, mi carpa, mis dos autos, ¿qué otra cosa quieres?

– ¿Vive  solo ? ¿no tienes a nadie?

– Si, tengo esposa y dos hijos.

– Excelente. Su esposa y niños tambien. ¿Que más?

– No me que ninguna otra cosa. Ahora estoy solo.

De pronto el vendedor exclama: – Pero , casi se me pasa por alto, usted ,usted también, todo pasa a ser de mi propiedad: esposa, hijos, casa, dinero, automóviles y también usted.

Y en seguida añade: – Preste atención, por el momento le voy a permitir que use todas esas cosas, pero no se olvide que son mías, y que usted también me pertenece y que toda vez que necesite, cualquiera de las cosas de que acabamos de hablar debe dármelas porque yo soy el dueño.

Así ocurre con todo lo que poseemos, somos administradores y el Señor es el dueño.

2. El dinero, idolo # 1 del mundo (Lucas 16:13, Colosenses 3:5)

“Haced morir, pues lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia que es idolatría…” (Colosenses 3 :5). El amor al dinero es la raíz de todos los males. Alguien dijo, “ Uno no es cristiano hasta que la cartera no sea convertida”, dando a entender que todo lo nuestro pertenece a Dios y que nosotros somos sólo administradores.

¿Por qué dice la Palabra que la avaricia es idolatría?  ¿Cómo puede el amor al dinero ser como un “substituto dios” en nuestras vidas?

3. La avaricia y la ansiedad van juntas (Lucas 12: 22-34)

En este pasaje, el Señor Jesús nos enseña que no debemos estar afanosos ni ansiosos por nuestras necesidades, porque él las conoce todas, además esta es la manera correcta de obtener tranquilidad. Una búsqueda ansiosa de las cosas de este mundo, aun de las necesaria, no conforma a los hijos de Dios. También,  para dar más énfasis a la enseñanza, el Señor dijo:

¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿porque  os afanéis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.”  En resumen, el Señor nos dio el antídoto para el afan y la ansiedad con esta enseñanza. Dios quiere que vivamos la vida a plenitud y esto solo es posible, si aprendemos a descansar en El.

4. Conclusión

Sería atinado pensar que hemos venido a este mundo porque a Dios le ha placido darnos la vida, y que  nada hemos traído a este mundo. Sin embargo, Dios nos ha dado a todos lo necesario y aún más, pero fuera bueno pensar también que nada vamos a llevar. Por tal razón, debemos entender que no somos dueños de nada; sino administradores de todas las cosas que Dios nos ha dado. Dios nos ha dado: la vida, la salud, el matrimonio, los hijos, el dinero, el tiempo, los bienes, los dones, los ministerios, las habilidades, etc. En resumen, somos propiedad de Dios con todas las cosas que él ha puesto en nuestras manos. Si acatamos esta gran enseñanza, tendremos mejor calidad de vida como hijos de Dios y como seres humanos. Que Dios nos ayude.  

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